miércoles

Civismo



Después de mi jornada laboral, volvía a casa, como de costumbre, en bus….

En un momento determinado, éste paró en un semáforo; mire por la ventanilla, absorta en mis pensamientos.

A la altura de la misma, vi a un muchacho, bien parecido, con gafas de sol (raro para la hora que era) que despacio y con mucho cuidado abría una bolsa de plástico que previamente había sido doblada….

De repente, el muchacho desapareció de mi vista, y entonces apareció ante mi ventana un precioso perro negro, con los arneses típicos de los perros guía…

De nuevo vi al muchacho, se había agachado para recoger los excrementos que su perro había dejado en la acera…

Fue toda una lección de civismo..

me enseñó que
no hay excusas que valgan..

¡ Bravo por él !

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